El mes pasado fui a dar una vuelta por el campo y cuando me di cuenta había ido a parar a un lugar solitario, apenas había gente, solo yo y Muxú, mi perro. Todo era tan idílico… había una inmensa pradera verde y la hierva que me llegaba hasta los tobillos
era espesa y estaba húmeda, pues la noche anterior había llovido. Sin embargo el cielo era azul y estaba despejado. El sitio era muy acogedor. A lo lejos se veían unas altas montañas pintadas de blanco. El lago no era muy grande y tenia poca profundidad, su agua era limpia i cristalina, a través de ella se veían pequeños peces de colores que iban en grupo y se movían velozmente formando formas de colores preciosas. Se respiraba un ambiente tan agradable que no me hubiese importado quedarme allí un ratito más.
era espesa y estaba húmeda, pues la noche anterior había llovido. Sin embargo el cielo era azul y estaba despejado. El sitio era muy acogedor. A lo lejos se veían unas altas montañas pintadas de blanco. El lago no era muy grande y tenia poca profundidad, su agua era limpia i cristalina, a través de ella se veían pequeños peces de colores que iban en grupo y se movían velozmente formando formas de colores preciosas. Se respiraba un ambiente tan agradable que no me hubiese importado quedarme allí un ratito más.
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